Luego de que Alejandro se va de ahí, Eva va a su alcoba, revisa que el bebé esté durmiendo y se recuesta un poco, sabe que cada que se va a dormir, ella despierta y sus alucinaciones se han ido.
Solo que esta vez, las alucinaciones la acompañan incluso en sus sueños, pues no para de escuchar los gritos desgarradores de un hombre que grita su nombre, ella también puede escuchar los gritos de una mujer que no sabe quién es, pero que pide que le devuelvan a su hija.
- Tú sabes si esto es lo que