- ¿Cómo salió todo? -pregunta Sergio con gran interés.
- Señor, lo más complicado fue llegar a la seguridad del señor Mendoza, de ahí, prácticamente el hombre nos sirvió todo en bandeja de plata. -dijo su jefe de seguridad.
- ¡Vaya! Sabía que el idiota no podría portarse bien toda la vida. -dijo Sergio con una gran sonrisa dibujada en el rostro. – Otra cosa, ¿Sabes cómo está ella?
- Hay algo que tengo que decirle… -dice su jefe de seguridad un tanto temeroso.
- Dime…
- La señorita Díaz… Est