Luego de que Alana saliera de la oficina, Eva sintió una gran tranquilidad, tanto que suspiró aliviada. Sinceramente, ella no esperaba que Alejandro la defendiera de esa manera, ella aún cargaba con la duda de aquella mujer, ya que se notaba muy cercana a él, más cuando usaba aquellas formas de insinuársele.
- ¿Más tranquila? -dijo Alejandro al ver cómo el semblante de Eva parecía relajarse.
- Si…
- Bien, pues es hora de ir a junta.
Aquella expresión provocó que todo el cuerpo de Eva se tensara,