10. No lo había olvidado
Karla Duarte
Esa noche la casa olía a lasaña recién horneada y al aderezo especial de mamá que sabía a hogar. Nos sentamos en el comedor principal, rodeados de esa luz cálida que me recordaba a los días felices de la infancia, cuando todo era más simple y papá todavía no tenía arrugas en la frente.
Papá alzó su copa de vino tinto con ese gesto solemne que solía usar solo en las cenas importantes.
—Hoy quiero hacer un anuncio para ustedes dos —dijo, con voz firme y los ojos brillándole—. A parti