40. Estaba de vuelta
Ciro Sandoval
No podía creer lo que acababa de pasar.
Me quedé paralizado, viendo la puerta cerrarse tras Marion dando tremendo portazo. Mi respiración era pesada, irregular. Mis ojos fueron directos a Karla. Estaba de pie, temblando, con los puños apretados a los costados, la ropa empapada con lo que parecía… jugo verde.
Y olía horrible.
Ella bajó la mirada, sus pestañas húmedas, mordiendo su orgullo con tanta fuerza que casi podía verlo sangrar. Su blusa se había pegado a su piel, marcando la