42. ¿Ya son novios?
Sara Sandoval
Estaba segura de que me había quedado profundamente dormida, porque al extender el brazo y encontrar la cama vacía, una extraña punzada de inquietud me recorrió el pecho. Me incorporé rápidamente, parpadeando varias veces hasta que mis ojos encontraron la silueta de Ernesto, sentado en el sofá, observándome. Su sonrisa se formó lenta, serena… y entonces, todo volvió a su lugar dentro de mí.
Se levantó con calma y se sentó al borde de la cama. Sus dedos acariciaron mi mejilla con s