38. No se casarán
Emilia Díaz
La mesa estaba lista, decorada con flores silvestres en jarrones de barro y platos de cerámica que me recordaban al estilo del campo. Polita se había esmerado tanto como yo.
Estábamos todos reunidos en torno a la mesa larga de madera. Catalina, siempre tan elegante, charlaba con Polita sobre el menú; Ernesto Cazares observaba todo desde su lugar, sin mucho qué decir, como si aún se sintiera fuera de lugar.
Pero Álvaro... él parecía otro. Caminaba de un lado a otro con esa energía n