25. Anhelaba ese momento
Álvaro Duarte
Entré a la cocina buscando a Emilia. La encontré sentada frente al desayunador, mordisqueando un pequeño bocadillo. Sonreí, divertido, al verla comer con tanto entusiasmo, un emparedado de mermelada con mantequilla de maní, peguntándome desde cuando le gusta la mantequilla de mani.
—Aquí estás, amor —murmuré, acercándome a besarla. Sus labios me supieron dulces, a zarzamora fresca, y no pude evitar querer más. Atrapé su boca de nuevo, intensificando el beso, disfrutando de su sabo