10. Él era mi felicidad
Emilia Díaz
—¿Qué más quieres, Marcela? —pregunté, sintiendo la frustración, trepar por mi garganta. Estaba harta de que siempre encontrara la manera de arruinar los momentos buenos que tenía con Esteban.
Ella sonrió, satisfecha de haber captado mi atención. Pero su sonrisa no era la de alguien simplemente arrogante o molesta… no, esta vez había algo diferente en su expresión. Algo perturbador. Era como si estuviera disfrutando de algo que yo aún no entendía.
Fruncí el ceño, tratando de descifr