—¡CORRAN!
El rugido de Adrián hizo eco entre las llamas.
Todo ocurrió al mismo tiempo.
Samuel presionó el detonador.
Y el mundo explotó.
La bodega entera se sacudió brutalmente mientras una ola de fuego arrasaba el interior.
Los escoltas empujaron desesperadamente a Emilia y Victoria hacia la salida mientras cargaban a Adrián.
Metal cayendo.
Vidrios explotando.
Gritos.
Humo.
El calor era insoportable.
Emilia apenas podía respirar mientras abrazaba a Victoria contra su pecho.
—¡No mires atrás!
P