En el coche, Ethan afloja la corbata mientras revisa su celular, pareciendo molesto por algo, pero permanece en silencio. Por el retrovisor, el chofer nota la irritación del patrón y decide preguntar:
—¿Algún problema, señor?
—No, no hay nada —responde Ethan, con la voz seria, pero no puede evitar mirar hacia atrás, demostrando cierta preocupación.
El chofer decide no insistir, sabiendo que el patrón no gusta de intromisiones.
—¿Cree que el taxi tardará en venir a buscarla? —pregunta Ethan, rompiendo el silencio.
El chofer da una leve sonrisa al notar el motivo del malestar del patrón.
—Bueno, estamos a más de 40 minutos del centro. Tal vez el taxi demore, ya que esta área es más aislada, y algunos conductores pueden cancelar el viaje por la hora.
—Entonces, ¿cree que ella no conseguirá volver a casa tan pronto? —pregunta Ethan, con un tono preocupado.
—Creo que no.
Ethan se inquieta en el asiento, visiblemente incómodo, y Jeremy, el chofer, aprovecha la oportunidad para sugerir:
—Aún