Después de una luna de miel exitosa, regresaron a casa. Cuando llegaron a Nueva York, fueron a buscar a Ava a la casa de los abuelos.
—Mis queridos, ¿cómo fue la luna de miel? —Susan los saludó al verlos entrar en la sala.
—Maravillosa, suegra, nos divertimos mucho —dijo Rafaela, abrazando a la suegra.
—Sí, mamá, nos divertimos mucho y puedes estar segura de una cosa: si Rafaela no estuviera embarazada, habría quedado embarazada en esos días que pasamos juntos.
—¡Ethan! —reprendió la esposa. —N