Dos meses después.
—¿Crees que este vestido es el mismo que te probaste hace unos días? —preguntó Kate, intentando abrochar los botones del vestido de novia de Rafaela.
—Claro que sí. Fue hecho a medida para mí.
—Amiga, entonces debiste haberte puesto muy ansiosa por la boda y descargaste todo en la comida —comentó.
—No digas eso, por la ansiedad casi no comí.
Al escuchar la confesión de su amiga, Kate soltó los botones y la miró fijamente.
—Rafa, dime una cosa. ¿Por casualidad tu menstruación