Ella suspiró saliendo de sus pensamientos.
—Es hora de dormir.
Sus cachorros se quejaron de inmediato pero ella negó con la cabeza.
—No lo volveré a repetir, los amo, mis cachorros.
—Te amamos, mami.
Katherine los acostó con suavidad, les dio un beso en la frente a cada uno y apagó la lámpara antes de marcharse.
Al final no habían hablado sobre Maverik, pero ya abordaría ese tema al día siguiente, de alguna manera se había sentido liberador hablarse al fin de Cassian.
Apenas la puerta se cerró