UNAS HORAS ANTES:
La hembra joven la miraba de manera dudosa.
—Pero, ¿Cómo vas a huir de tu compañero, Luna? Eso es como la muerte...
—Él... él no es mi compañero. Aún no tengo lobo.
—Entonces no sabes si lo es, además, las lobas casi nunca pueden quedarse preñadas de machos que no son su compañero.
Katherine por un momento cerró los ojos.
Ella lo sabía y eso la aturdía.
¿Cómo había podido embarazarse de un macho que no era suyo y además de una línea temporal distinta?
Sin embargo, esta vez no