Maverik y Katherine se giraron al mismo tiempo.
Cassian emergió de entre las sombras con la calma de quien nunca llega tarde. Su abrigo negro flotaba con un leve movimiento y sus pasos eran tan serenos como letales.
—Aunque, claro —añadió Cassian mientras se detenía frente a ellos—, también podrías haberla arrastrado a una cloaca. Sería más coherente con tu estilo.
Maverik apretó los puños.
Katherine sintió la tensión crujir entre ambos machos como si una chispa pudiera incendiar el aire. Per