Los Alfas ya estaban reunidos, hombres y mujeres de porte salvaje y elegancia controlada. Cassian, en el centro, vestía de negro, con un abrigo largo que caía sobre sus hombros imponentes.
Cuando Katherine apareció en lo alto de las escaleras, la sala se quedó en silencio.
Todos los ojos se dirigieron hacia ella pero fue Maverik quien la vio primero.
Katherine sintió el golpe seco de su mirada.
Los murmullos comenzaron suaves, curiosos, cargados de deseo o envidia.
Pero ninguno importaba tanto