El camino fue largo.
La tensión aún más.
Solo estaban ellos dos en el carro.
Ella en un lado, él en el otro, pero la energía entre ambos era un campo de batalla.
Katherine miraba por la ventana. Fingía que la belleza del bosque la distraía. Pero cada vez que Cassian movía una pierna, se acomodaba en el asiento o suspiraba, ella lo sentía. Como un fuego bajo la piel.
—¿Vas a pasar todo el viaje evitando mirarme? —preguntó él, en tono burlón.
—No te evito, simplemente no me importas.
Aquel