El murmullo de las conversaciones llenaba el comedor con una falsa sensación de calma.
Pero Asher no escuchaba nada.
Asher se inclinó apenas hacia atrás como si quisiera controlar la respiración. Pero cuando Alexandra alzó la vista, sus ojos volvieron a encontrarse.
Ella fue la primera en apartar la mirada, con un gesto leve, como si le incomodara.
Asher dejó la copa sobre la mesa con más fuerza de la necesaria.
Por el resto de la noche, lo había ignorado o tratado de hacerlo, porque su mirada