Adhara abrió los ojos lentamente parpadeando cuando los rayos de sol que entraba por la ventana golpearon su rostro.
Por un instante se quedó paralizada notando que el calor que había sentido ya no estaba a su lado.
La sábana aún conservaba un leve rastro de su aroma masculino que le aceleró el pulso.
Se incorporó de golpe con su corazón latiendo cada vez más rápido.
Volteó la mirada hasta el otro lado de la cama, estaba vacía.
Solo quedaba la huella ligera donde él había estado acostado.
Adha