Katherine despertó con el pecho agitado.
Ni siquiera había abierto los ojos, y ya sabía que Cassian no estaba.
"Perfecto..."
Su ausencia era tan abrumadora como su presencia.
"¿Desde cuándo me afecta que no esté?"
Recordó el rostro del macho, su voz grave, mirada afilada.
La forma en que hablaba como si supiera todo. La asustaba, pero también la atraía irremediablemente.
Se sentó despacio, el cabello cayéndole en ondas desordenadas sobre el rostro, el recuerdo del sueño aún latiendo en su mente