Se giró enseguida porque si se quedaba un segundo más, la golpeaba.
Y no podía mostrar que ya había perdido.
Salió del harem con los ojos cargados y el pecho palpitante.
No sabía por qué le dolía.
No quería admitirlo.
Ni a ella misma.
"¡Basta, basta!"
Katherine sintió el temblor en su espalda y un nudo en la garganta, además de la furia recorriéndole las venas.
No sabía lo que sentía por Cassian.
No entendía si era deseo o si era solo la maldita conexión de una línea rota en el tiempo.
Pero...