Después de que Cassian abandonó la biblioteca con ese caminar elegante y letal que volvía todo más denso a su paso, Katherine no tardó en escabullirse tras asegurarse de que nadie la seguía.
Aún sentía su corazón, latiendo demasiado apresurado tras la conversación que había tenido con ese macho.
No tenía un rumbo definido.
Necesitaba encontrar un lugar donde poder leer aquel libro a salvo, sin que nadie se diera cuenta que lo tenía, mucho menos Cassian, aunque evidentemente, él sabía mucho más