El corazón de Katherine dio un vuelco. La idea la asfixiaba y la excitaba al mismo tiempo. Cassian no la estaba amenazando, le estaba describiendo una estrategia.
—¿Y qué propones? —replicó ella intentando que su voz no temblara.
Cassian avanzó hasta que su pecho rozó el de ella y Katherine tuvo que alzar el rostro para sostenerle la mirada.
—Propongo que nadie se entere de la verdad —susurró—. Lo que significa… que dormirás en mi cama, cada maldita noche.
El aire abandonó los pulmones de Kathe