Lía
Esta mañana lo supe apenas desperté, antes de que Kael hablara, antes de que Dalan tocara la puerta, antes de que la marca terminara de arder, sabía que tenía que ver a la bruja.
Busqué a Kael, no se lo pedí de inmediato. No podía.
Él estaba apoyado en la ventana, con los brazos cruzados y la respiración tensa, como si todavía peleara contra algo de la noche anterior. La luz apenas tocaba su perfil, pero él seguía viéndose peligroso.
—Necesito ir al bosque —dije.
No lo pensé, no lo planeé,