Lía
El silencio después del estallido fue peor que el ruido. No había luz, no había sombra. Solo el eco de esa palabra clavada en mi cabeza como una daga:
Encontrada.
No recuerdo exactamente quién me sostuvo primero. Si fue Kael, si fue Dalan, si fue la marca. Solo recuerdo manos fuertes en mis hombros, voces lejanas y el piso alejándose.
—Lía, mírame —la voz de Kael sonaba como si viniera a través del agua.
Parpadeé. El patio, las murallas, los rostros alrededor… todo se veía borroso. Sentía e