El guardián y el intruso.
Lía
El dolor no empezó en la piel, sino más profundo, como un latido roto que subió desde la marca hasta mi pecho. Me incorporé tan rápido que la habitación giró. Kael me sostuvo antes de que cayera.
—Lía. Mírame. ¿Qué sientes?
No podía responder, La marca ardía, vibrando como un corazón ajeno intentando abrirse paso. Kael me tomó por los hombros, acercándome a él.
—Respira conmigo —ordenó, firme, pero temblando.
Lo intenté.
Pero el tercer pulso me dobló el cuerpo, haciéndome caer de rodillas sobre la alfombra.
—¡Lía! —Kael se agachó conmigo, rodeándome con el brazo— ¿Qué está despertando?
No lo sabía, no quería saberlo. Y entonces, a través de ese dolor que no era solo físico, escuché pasos.
Rápidos, frenéticos, cuando la puerta se abrió de golpe.
—¡Lía! —Dalan entró con sus garras listas para atacar— Escuché tu grito, ¿estás bien?
Kael giró hacia él como un lobo a punto de desgarrar.
—Fuera —escupió.
Dalan se congeló solo un segundo, Luego avanzó un paso.
—No. Ella gritó. Vine porqu