Capítulo 36 — La Conjunción de las Sombras
Después del enfrentamiento, Daren se refugió en el único lugar que pudo encontrar lo suficientemente alejado del centro urbano como para transformarse sin ser detectado: un túnel de mantenimiento abandonado bajo una carretera interestatal. La humedad olía a óxido y desesperación. Había recuperado su forma humana, pero su cuerpo temblaba con la furia del fracaso.
El golpe de Elián no había sido solo físico; había sido una humillación total. Su linaje alfa había sido sometido por un Vástago, y Lyra había participado activamente en su derrota, defendiendo al rival. El Sello de Sangre había actuado como un muro, no solo repeliéndolo, sino quemándolo con un poder ajeno.
El desgarro del vínculo con Lyra que antes había sido un dolor sordo; ahora se convertía en una herida abierta en su orgullo.
Se sentó en el suelo de concreto, examinando las costillas doloridas. Necesitaba curación y, más importante, una estrategia.
No puedo enfrentarme