Capítulo 37 — La Advertencia de la Hechicera
El aire en el túnel de mantenimiento se había vuelto pesado, estaba impregnado del olor a azufre, hierbas amargas y el rastro metálico de la sangre del lobo. Morwen se movía con una agilidad inquietante para su edad, sus manos huesudas trazando símbolos en el aire mientras las llamas de un pequeño brasero de bronce bailaban con una luz violenta.
Daren yacía con el torso desnudo, su piel cubierta de moretones violáceos y cortes que se negaban a ce