Capítulo 37 — La Advertencia de la Hechicera
El aire en el túnel de mantenimiento se había vuelto pesado, estaba impregnado del olor a azufre, hierbas amargas y el rastro metálico de la sangre del lobo. Morwen se movía con una agilidad inquietante para su edad, sus manos huesudas trazando símbolos en el aire mientras las llamas de un pequeño brasero de bronce bailaban con una luz violenta.
Daren yacía con el torso desnudo, su piel cubierta de moretones violáceos y cortes que se negaban a cerrar. La energía de Elián había dejado una marca residual, un frío que parecía haber cristalizado sus fibras musculares.
—Es más fuerte de lo que imaginamos, Morwen —gruñó Daren, apretando los dientes mientras la hechicera aplicaba una pasta verdosa sobre su costado—. No es un simple vampiro. Es un Vástago de linaje puro, y la marca que le puso a Lyra... me repelió. Ella misma me repelió. Tenía una fuerza que no le pertenece a una omega.
Morwen se detuvo, sus ojos nublados por la visión de l