Él la levantó con cuidado del suelo depositándola sobre el sofá y se acomodó sobre ella emanando su calor corporal para mantenerla tibia, las manos buscaron su sexo mientras besaba sus labios, su cuello, sus pezones y seguía dejando un reguero de besos hacia su bajo vientre provocando que ella se retorciera pidiendo más.
— No te detengas amor, no te detengas… — Apenas musitó con un hilillo de voz encendida de deseo, al cabo que recorría el bien formado cuerpo de Vasil con sus manos ávidas por c