Vasil encegueció de la ira. Azar tenía la cachaza de tentarlo, de provocarlo a pesar de ser el absoluto culpable de sus crímenes, eso lo volvía loco de la rabia. Pero a pesar de eso no lo odiaba, quería odiarlo, sí, pero algo en su interior se lo impedía, el lazo de sangre, el honor familiar o lo que fuera, ni siquiera él mismo lo sabía, pero eso estaba ahí, impidiendo que volcar toda su furia de una vez y por todas, y en su interior temía que llegado el momento se deja vencer por esa debilidad