Pov Leina
Camino por la habitación con pasos cortos, como la sacerdotisa me lo indicó antes de salir corriendo por la puerta.
Ava intenta calmar mis malestares, pero es casi insoportable lo que siento.
«Tranquila, respira como ya sabes: inhala por la nariz, exhala por la boca».
«Creo que no voy a poder, me está dando un ataque de pánico. Esto duele, no tanto como la primera vez, pero duele».
Acaricio mi vientre para calmar las contracciones, pero nada funciona. Es inevitable, la bebé ya vi