102. La llegada de los cachorros
Pov Leina
Hoy es uno de esos días en los que me gustaría besar a Bastian por ser tan lindo y tierno conmigo, a pesar del mal momento.
Ya no recuerdo la última vez que tuve la horrible pesadilla en la que lo había perdido y ya no estaba conmigo, tal vez desde que acepté que cada mañana, al despertar, él siempre estaba allí acariciándome.
Había tomado la costumbre de dormirme siempre sobre él; decía que así sentía su calor y no tenía pesadillas.
Funcionó, aunque a veces, por la incomodidad de