Capítulo 21: Luna de lobos y jade.
El Pabellón de las Orquídeas Escarlata olía ahora a ciruelo en flor y a tinta fresca. Los biombos de seda, pintados con grullas en vuelo, filtraban la luz del atardecer, tiñendo todo de un dorado suave. Aisha, sentada en un cojín de brocado azul, sostenía entre sus manos una taza de porcelana fina, el vapor del té de jazmín dibujando espirales frente a sus ojos.
Lianhua, reclinada en un diván cercano, la observaba con una sonrisa que no llegaba a ocultar las sombras bajo sus ojos. Llevaba un se