Capítulo 17: Sangre y tinta.
El Pabellón de Invierno olía a tinta fresca y papel de arroz. La luz del atardecer se filtraba por las celosías, dibujando líneas doradas sobre los pergaminos desplegados en la mesa baja. Aisha, con el ceño fruncido, sostenía el pincel como si fuera un arma, la punta temblorosa sobre el papel en blanco.
— No entiendo — murmuró, frustrada — ¿por qué este trazo va hacia arriba si el sonido es igual que este otro?
Ragnar, reclinado a su lado, esbozó una sonrisa. Sus dedos, habituados a empuñar esp