El sol apenas filtraba su luz pálida entre las cortinas cuando Lena abrió los ojos. Junto a ella, acurrucado sobre la manta, el pequeño gato la miraba fijamente.
—Creo que te llamaré Sombra —murmuró, acariciándole la cabeza con suavidad—. Como los secretos de esta casa... suaves, silenciosos y siempre acechando.
Se vistió despacio. Sus pasos no hacían ruido cuando bajó las escaleras. El ambiente olía a pan recién horneado y a café caliente. Cuando entró al comedor, Kerem ya estaba sentado en