Kerem avanzó hacia el salón principal con el gesto endurecido, Lena caminaba a su lado sin soltar su mano. El ambiente de la mansión seguía impregnado de la tensión que Celeste había dejado, pero ahora, con la inesperada llegada del doctor Hemsworth, esa incomodidad parecía transformarse en otra clase de presión, más aguda, más inquietante.
Cuando entraron, el doctor se puso de pie. Era un hombre pulcro, con esa compostura que solo los médicos acostumbrados a dar noticias difíciles sabían sosten