Lena despertó con el pecho oprimido, y con un calor intenso que la hizo removerse un poco. Tardó un segundo más en abrir los ojos y sintió el peso firme de un brazo rodeando su cintura y el calor que la envolvía por completo. Kerem estaba detrás de ella, su respiración acompasada, profunda, como si el mundo exterior no existiera.
Intentó moverse con suavidad, pero su cuerpo apenas se despegó de él cuando su voz grave rompió el silencio.
—Aún es temprano, Lena.
Su corazón se aceleró al escucharl