La furia de Celeste no encontraba fin. Luego de colgar la llamada con Marla. Comenzó a romper todo lo que estaba a su alcance, libros, adornos, jarrones de vidrio, cualquier objeto que encontrara, mientras maldecía con un hilo de voz quebrado pero lleno de odio.
—Maldita Lena… maldita, maldita, maldita… te odio, desgraciada… —sus palabras se repetían sin control, llenando toda la casa de un caos silencioso, solo interrumpido por el estruendo de lo que rompía. Temblaba de miedo y rabia al mismo t