Lena aún estaba temblando cuando el silencio se instaló en el instituto, parecía imposible que ahora Marla por fin fuera a pagar por todo el mal que les había hecho. Su respiración seguía siendo irregular, el rastro de las lágrimas marcando su piel. No apartaba la mirada del suelo, como si moverse, siquiera un centímetro, pudiera romper el frágil hilo que mantenía su cordura en ese instante.
Kerem estaba ahí, frente a ella, con los nudillos aún tensos, mantenía el ceño fruncido y la mandíbula