—¡Eres una mentirosa! —gritó Dub
—¿Qué? ¿De qué…?
Golpeó la puerta del baño, que seguía sujetando con sus manos.
—Te escuché hablar con la trabajadora social. Escuché lo que le dijiste.
Las palabras de Dub me aterraron, pero no por el hecho de que me hubiera malinterpretado, porque lo que le dije a la trabajadora social fue lo que Lia me pidió que le dijera, sino por el hecho de que ahora me daba cuenta de que me espiaba, que quizá en más de una ocasión había pegado su oreja a mi puerta.
—No sé