Amanda recibió la noticia en mitad de la tarde, cuando el cielo de París comenzaba a tornarse plomizo, como si incluso el clima presintiera que algo antiguo había sido desenterrado.
—¿Cómo que Davenport Enterprises entró en juicio con los Carrasco? —preguntó, alzando la vista del informe que Lucien acababa de dejar sobre su escritorio.
Su voz sonó controlada, pero sus dedos temblaron apenas al rozar el papel.
Lucien dudó un segundo antes de responder. Conocía a Amanda lo suficiente como para sa