La noche había caído sobre París con una calma engañosa.
Las luces de la ciudad se filtraban por los ventanales del estudio de Jared Davenport, reflejándose sobre las superficies de vidrio y acero. El espacio era amplio, sobrio, dominado por una mesa central de trabajo y estanterías repletas de libros de arquitectura, contratos y maquetas impecables. Todo allí hablaba de control, de orden… de dominio.
Amanda estaba sentada frente a la mesa, inclinada sobre sus planos.
Sus ojos verdes estaban en