La noche se hizo más oscura, más densa, como si el tiempo quisiera detenerse solo para torturarla. Luisa había caído en un sueño pesado, de esos que no traen descanso, sino más cansancio. Su cuerpo estaba en la cama, pero su mente viajaba muy lejos. Viajaba al pasado. Viajaba al día más oscuro de su vida.
En el sueño, todo era blanco. Paredes blancas. Luz blanca. Un silencio absoluto, roto solo por el tic-tac de un reloj que no veía. Luisa caminaba descalza por un pasillo infinito. No sabía adó