Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana continúa pero Luisa sabía que había sido cruel con él. Lo sabía. Había sido injusta. Y la culpa le pesaba en el pecho como una losa.
Tomó el teléfono. Buscó el contacto de Damián. Marcó.
—Luisa —respondió él, con voz tranquila—. ¿Todo bien?
—Sí —dijo ella—. Solo quería decirte que no pases por mí hoy.
—¿No vas a venir a la oficina?
—Ya estoy lista. Pero Erick va a llevarme.
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