El sol de la tarde se filtraba por los ventanales de la oficina de Luisa como un líquido dorado y espeso, iluminando los papeles ordenados sobre su escritorio y las plantas verdes que decoraban las esquinas de la habitación. Cinco meses habían pasado desde aquel día en que la empresa de su madre estaba al borde del colapso. Cinco meses de trabajo duro, de noches en vela, de decisiones difíciles. Pero ahora, por primera vez en mucho tiempo, el futuro se veía brillante. El aroma a café recién hec