La noche se había cerrado sobre el apartamento de lujo en la costa, pero dentro, la tensión era más densa que la oscuridad que envolvía el exterior. Annie estaba sentada en el borde de la cama, con las piernas recogidas y los brazos abrazando sus rodillas. Su mirada estaba perdida en algún punto de la pared, pero su mente viajaba a otro lugar. A otro tiempo. A un día que había cambiado su vida para siempre.
Damián la observaba desde la ventana, con las manos en los bolsillos, la mirada fija en