Habían pasado varias semanas desde aquella noche en el apartamento de Damián. Semanas de silencio, de miradas esquivas, de heridas que comenzaban a cerrar lentamente. Pero también semanas de cambios. Luisa y Erick habían decidido darle una oportunidad a su relación. De verdad. Sin máscaras. Sin mentiras. Sin el peso del contrato aplastándolos.
Las mañanas ya no eran frías ni distantes. Erick se había convertido en un hombre diferente. Preparaba el desayuno antes de que ella despertara. Le dejab