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Las cosas no sabía cómo resultarían, pero no quise moverme ni un segundo de la puerta de la sala de espera del área de urgencias. Al otro lado estaban operando a Nicolás, y yo me sentía cansada y hambrienta. Me dolía todo el cuerpo, pero no quería irme de ahí.
Kevin llegó un par de horas después.
— Todo salió bien — me dijo — . Los hombres heridos ya fueron atendidos, pero tuvimos que huir y dejar a los hombres de Elisa que logramos abatir.
Sinceramente no me importaba eso. No me importaba en