151.
Tuve miedo. No puedo negarlo. Era imposible no sentirme asustada ante el rencor y la rabia que podía ver a través de los ojos de Elisa. Podía percibirse el dolor que todo aquello le causaba, la rabia y el miedo que había acumulado a lo largo de tantos años de estar en la misma situación.
— Es lo que has hecho siempre — le dije, sin suplicarle. Tal vez debía haberle suplicado, pero yo sabía que aquello no serviría de nada. Una mujer tan fría y calculadora no cambiaría de opinión por unas lágrim